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Desde una pequeña colina en las montañas tachirenses a 1.270 m.s.n.m., varios sobrevivientes de una tragedia sísmica se trasladaron para fundar un pueblo independiente de la Libertad (Capacho Viejo). A casi 1 km se funda Capacho Nuevo, alejándose de las ruinas para empezar otra historia en la región andina. El recorrido por Capacho Nuevo es digno de hacer, relevante es su historia. Varias de sus estructuras se deben a dos hombres: Cipriano Castro y Mons. Ángel Ramón Parada Herrera.

Partiendo desde la alcabala del Mirador, algunos barrios e invasiones se encuentran. También aparecen desvíos con destino a Barrancas e inmediaciones del cerro El Bolón. Sin embargo, la dirección que debe seguirse será a la estación de servicio del sector Providencia. Desde esta bomba de gasolina dos rutas: (I) San José de Zorca, y (II) vía a Capacho Nuevo.

El desvió a la derecha (I) llevará a la calle principal de Zorca, pasando por Providencia con su capilla de San Isidro. En las cercanías se asoma Pie de Cuesta en donde se halla en 1985 el centro del «sitio arqueológico Zorca», yacimiento que demuestra que hace muchos años en la zona hubo asentamiento extenso de indígenas con su respectivo cementerio.

Algunos cuentos se echan de estos indígenas [Tarabay] como los del señor Gorgonio Parra, quién afirmó que esta comunidad sembró arboles puyón en la quebrada La Zorquera para darle rumbo a su cauce. Cerca de esta quebrada permanece la casa más antigua del barrio construida en 1910 por Pedro Navarro, y siendo su primer propietario Ramón Useche. Llegando al centro de San Joaquín de Zorca, el tramo de la carretera se une gracias a al puente de hierro galvanizado, cercano al caserío El Pedregal.

De regreso a la vía principal, continua el recorrido (II) vía a Capacho Nuevo. Restaurantes rústicos y sencillos a la orilla se consiguen como el Gran Rancho de Orlando, o  el Rincón de Luis. Más adelante, luego de algunos locales rurales a mano izquierda se ubica el desvío a la calle principal de “El Valle”, desde la Estación de Servicio «Mata de Guadua».

El Valle

Desvío hacia El Valle de Juan Germán Roscio

Los primeros kilómetros del recorrido bordearán inmediaciones de La Providencia, así como del sector El Rosario. Al cabo de poco tiempo se podrá llegar a la capital de la parroquia Juan Germán Roscio: El Valle. Por la calle principal, en la vereda El Cafetal, se alza la iglesia Nuestra Señora del Rosario enviada a construir en 1935 con ladrillos hechos en la aldea Alto Viento de Capacho Viejo. En El Valle se evidencian casas de construcciones sencillas con bloques de cemento. Las viviendas hechas con la mezcla de bahareque han desaparecido, quizás la más antigua (con más de 80 años de construcción) sea la casa de Ana Francisca Useche Moncada levantada por su abuelo José Encarnación Useche.

Tal vez, la obra con mayor importancia en esta parroquia hecha por sus propios habitantes es el acueducto rural El Valle,  gracias a la iniciativa de Pedro Albano Huérfano Sanabria, quien adquirió los materiales para la construcción. Cabe destacar que este acueducto recoge agua de la naciente y quebrada La Estilosa, y la dirige hasta El Mirador; de manera que, el líquido se reparte a diferentes caseríos [caserío El Bolón, caserío El Descanso, caserío La Cedrala, caserío La Laja, caserío San José de La Cedrala, caserío Santa Rita, y caserío Urrego].

De regreso a la vía (II) se pasará por La Chicharronera, y luego a Campo C con su reconocible Escuela Básica Campo C a la derecha. En esta zona los habitantes usaron el agua de la naciente El Ojito por más de 30 años para los quehaceres diarios. Continuando, se aprecia a la izquierda algunas calles pertenecientes al sector La Laguna, y el sector La Laja. Subiendo por (II), también está la vía El Llanito, en donde destaca por su arquitectura la casa de retiro espiritual «Villa Rosmini».

Los kilómetros incrementan, el letrero de “Belandría” se avista, y en ascenso en modo de leve cuesta el reconocido Restaurant «Rancho de Alonso», del cual se puede tomar desvío por el viejo «Gran camino de Occidente». Por la ruta (II) también una parada puede hacerse al llegar al sector Rancherías; ya que desde ahí existen dos recorridos turísticos:

(-) El primero, vía a “El camino del Libertador”, una ruta ecológica con casi 2 Km por el bosque de la montaña. Su entrada se conoce fácilmente por la fachada sencilla en forma de arco. Durante el recorrido por esta caminería de piedras se consigue la llamada “capilla Camino del Libertador” rodeada de caobas.

(-) El segundo, vía al páramo La Sabana, en donde podrá preguntarse por Floryana Desarrollo Turístico, Posada «Ventisquero» y Agua Miel Club de Montaña. Desde esta altura, el camino se hace más interesante, desde esa zona aventureros podrán internarse al páramo La Laja.

Antes de ascender al verdadero subpáramo, se halla la construcción más representativa hecha de concreto y bloques de arcilla: la capilla El Páramo de La Laja (1969 -1974), templo de adoración a San José; por lo que, cada 19 de marzo se realizan las fiestas al patrono del páramo. Luego, ya en la Reserva Natural Páramo La Laja, lejos de tantas viviendas y ranchos agrícolas se conseguirá una laguna en cercanías de la Hacienda «La Lugareña», propiedad de Javier Alexander Contreras, en el cerro La Estilosa. Este lugar es además asentamiento de la naciente natural La Estilosa, llamada “caja de agua”, la encargada de enviar agua al acueducto rural del Valle mencionado anteriormente.

En el páramo La Laja, surgen varios relatos como el pacto, o el que comenta Luis Osorio sobre la leyenda de la madre de la montaña: una viejita de cabello blanco y largo que desaparece en el bosque. También, se ha comentado sobre la existencia de un cementerio de indígenas por el sector La Neblina de la aldea Anzoátegui. Los cuentos continúan, pues al abandonar La Laja se puede llegar a las lomas del páramo El Duende, llamado así por la creencia de una figura burlona que puede convertirse en -pollo, niño o perro-. Olvidado el asunto, al bajar del páramo la carretera puede llevar de nuevo a “El Valle”.

No obstante, de regreso a (II), después de pasar Rancherías aparece una división del canal carretero, indicando que se ha llegado al cerro El Blanquizal. Por ahí también se encuentra la salida de “el camino del Libertador”. En el canal vía a (II), se bajará por el Hostal «Blanquizal». A la izquierda, Los Olivo Miel, Bodegón; y a la derecha, el Gimnasio «La Restauradora», vía a Peribeca.

Una leve cuesta inicia, y a su extremo un mural con imágenes de personajes populares que dan la entrada a la calle principal del pueblo (carrera 6). Es momento para nombrar aquellas personas que por su trabajo y esfuerzo forman parte de la memoria colectiva como Adolfo Barreto Cáceres, zapatero; William Alberto León, animador cultural; José Gregorio Contreras Moncada, panadero artesanal; Enrique Cely, pintor; Luis Eduardo González, odontólogo; Fidelia Pernía de Medina, profesora; y María Inés Patiño Medina “Teresita”, con su piñita y calentao. En cuanto a la música se reconoce al cantante José Andrés Cardozo “Chespirito”, a Luis Eladio Contreras, con su mandolina, cuatro, o guitarra; a Pablo Montoya, con casi más de 60 composiciones; y al señor Abel González, músico y cantautor de canciones como: [«Capachito viejo», «La más reconocida», «Linda mujer», «Sombrerito de tela», y «Maracaibo»].

De vuelta a la leve cuesta, a mano derecha, ya se aprecian las ruinas del parque «Los Restauradores», debido a deslizamientos, el área verde del lugar ha quedado deteriorada. Estando en la plaza, se puede preguntar por la primera casa fundación de Independencia, la construcción más vieja con fecha 1890, construida por Ignacio Bonilla; o por la casona donde funcionó el Club Social «Los Capachos», la cual también sirvió de sede de la Escuela Mixta «Ramón Buenahora».

A la derecha permanecen dos estructuras que cubren toda la cuadra: el Cuartel de los Conscriptos (Cuartel de Independencia), sede del antiguo Colegio de Varones (1907 – 1909) edificado por el ingeniero Román Cárdenas; y el Palacio Municipal tardado en construirse desde 1932 hasta 1935. En las esquinas del conjunto estructural se erigen dos esculturas traídas de Francia (1907) consideradas las más icónicas de Capacho. Allí, vaciadas en bronce está el indio, «Le faucheur» (El segador), figura masculina que representa el trabajo; y la india o campesina francesa «Retour des champs» (de regreso a los campos); figura femenina que representa la ardua labor de las mujeres en tierras agrícolas.

Hacia el frente la plaza Bolívar de Independencia, espacio público de estilo colonial con una escalinata central en donde se ubica la estatua de “Simón Bolívar, Libertador de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Panamá y fundador de Bolivia”. Continuando adelante en la vía principal se consigue la Escuela Artesanal «General José María García» (1966 – 1967), estructura donada por el Gral. José María García (Fundación General José María García Dávila) para ser utilizada como un espacio para la enseñanza, el cual continúa gracias a la Universidad Nacional Experimental del Táchira. A la izquierda de la escuela, la  Biblioteca Pública «Alberto Díaz González», una casa que desde 1975 fue sede de la Fundación y Casa de la Cultura «Manuel Antonio Díaz Cárdenas», convirtiéndose luego en sede de la Casa del Museo del General Cipriano Castro, la Galería «Mons. Ángel Ramón Parada», la Biblioteca «Dr. Vicente Dávila», y el Auditórium «Joaquín Díaz González».

En la siguiente cuadra se observa el mercado municipal de Capacho, una estructura edificada como réplica a menor escala de las estaciones más antiguas del metro de París; por ejemplo, la gare de Paris-Nord o gare du Nord. Al lado del mercado se encuentra el espacio público enviado a construir por el Coronel José Ignacio Velasco, llamado “parque 24 de junio. Inaugurado en 1926. Homenaje a la Batalla de Carabobo”, según la placa en el sitio. Anteriormente en la fuente del lugar salía agua por el pico del águila de bronce que allí se encontraba. Cabe destacar, que en los extremos del mercado y la plaza 24 de junio se aprecia el conjunto escultórico los «Leones de Capacho», “símbolo de astucia y sagacidad del capachense”. Cerca del mercado también se ubica la casa sin remodelación sucesión de la familia Castillo Niño (1920).

De nuevo a la carrera 6, algunos comercios en pequeños centros comerciales se detallan como la sede de la Farmacia La Popular (1948) del viejo José Medina. Por esta carrera algunas viviendas también son de gran importancia para la memoria histórica del pueblo como la vivienda de la familia Medina, construida en 1915 (sede de la jefatura de policía, sede de la oficina de correos); la vivienda de la familia Ruiz, y otra casa, propiedad de Los Cárdenas donde vivió Griselda de Campos, y que luego se convirtió en quincallería de la familia Quijano Quiroz en 1938. Tampoco se debe olvidar “la casa de corredores” levantada en 1875, propiedad de varios (familia Velasco Bustamante, compañía nacional, diócesis de San Cristóbal, alcaldía de Capacho, Liceo «Ramón Cárdenas»).

Continuando al llegar al Liceo Bolivariano «Francisco de Miranda», se puede seguir a dos direcciones. Hacia el frente (a) para pasar por la Posada «Estancia La Molinera» hasta llegar al Centro de Salud de Independencia Maternidad (compuesto por la medicatura rural, la Maternidad «Ana Cleotilde de Díaz» y la Misión Barrio Adentro).

El ambulatorio de Capacho Nuevo fue fundado el 29 de julio de 1943, y comparte sus servicios con Libertad (Capacho Viejo). De estas instalaciones se recuerda a Bellamira Rondón Barrientos, la primera enfermera titulada de Capacho; y al señor Alfonso Colmenares junto a la enfermera Carmen González de Pérez, primeros fundadores del centro materno infantil en 1952. En la intersección de la medicatura, está la plaza Las Madres, en homenaje a Doña Tránsito de Pastrán, una de las fundadoras del estado Táchira. Esta pequeña plaza de fecha 23 de mayo de 1993 conserva la figura escultórica en bronce “de una mujer amamantando a un niño”.

De nuevo en la ruta, esta vez a (b) se debe doblar a la izquierda donde se ubica el semáforo. Desde allí, se retornará, a la derecha por la carrera 5; ya que, si se cruza a la izquierda se tomará a “La Recta” que une con Libertad (Capacho Viejo) o se pasará por el viejo Zoológico «La Laguna».

[*] De interés si se toma la vía frente al semáforo, en el sector El Centenario existirá la posibilidad de llegar a lo más alto del Páramo La Laja colindando con la laguna de la Hacienda «La Lugareña»; o con un recorrido de casi 6 Km se podrá ir a la naciente natural El Ñampo, usada como sistema de riego en los cultivos y potreros luego de un estudio en 1970. Esta naciente proviene de la finca de José Gabriel Cárdenas, ubicada en el sector del mismo nombre (sector El Ñampo), al final de la calle 8.

De regreso, para continuar el recorrido, al haber doblado a la izquierda, iniciará la carrera 5 del pueblo pasando por la sede de la Escuela Básica «Estado Miranda» (antigua Escuela Federal de Independencia), punto de partida de la Revolución Liberal Restauradora (1899), y espacio de la antigua plaza 22 de mayo, en honor al suceso. Al lado de las instalaciones de la escuela, algunos puestos de comida venden hallacas, y otros platos típicos.

Es de señalar que en la carrera 5 habitan las familias Cáceres, Caballero, Cacique, Depablos, y Moncada. Quizás la vivienda más antigua sea la de Los Cárdenas (1875), luego se puede mencionar la vivienda de la familia Soto (1908), de la familia Vásquez Andrade (1950), y la casa de sucesión Parada Contreras. Entre los locales más viejos perduran la Panadería Independencia; con sus paledonias, bizcochuelos, besos, y regaños; sin olvidar la Licorería «Los Capachos», la cual ha sido atendida por el Antonio María Sayago Parra, propietario.

Capacho Nuevo

San Pedro de Independencia, Capacho Nuevo

Ya casi al final, se consigue la estructura más atractiva, la cual llegó a ser envidiada por los encariñados de la Basílica de Táriba; ya que, anteriormente poseía detalles en oro los cuales fueron cubiertos con pintura para opacar la atención. Así, se presenta a la iglesia San Pedro Apóstol, templo parroquial de Capacho Nuevo que empezó a construirse gracias al Mons. Fernando María Contreras y la supervisión del Mons. Ángel Parada Herrera. La arquitectura del templo es de estilo neogótico, y algunos de sus materiales de construcción y accesorios fueron traídos de Europa. Allí se conserva  la imagen de San Pedro labrada en madera de cedro, el árbol que salvó la vida a leñador Pedro.

Al frente del templo religioso se ubica la glorieta de la plaza Bolívar, lugar para los actos de la fiesta de los Reyes Magos de Capacho celebrados cada segundo domingo del mes de enero. Esta celebración es típica de Capacho Arriba y Capacho Abajo, organizada en sus inicios por los hermanos Rodríguez en 1917, “inspirados por la novela «El Mártir Gólgota» de Enrique Pérez Escrich”. Anteriormente el evento era financiado por el Mons. Ángel Ramón Parada. Luego los capachenses empezaron a controlar la fiesta y celebración con el apoyo de Miguel Ángel Chacón Cárdenas en 1986. Los trajes que vestían los actores eran confeccionados por Lastenia Sayago de Velazco.

Este es San Pedro de Independencia. Pueblo insigne de la lealtad. En su historia podemos sentirnos patrimonio de la libertad. Ernesto Rodríguez Durán, Himno Municipal.

Por la parada de buses, está un pequeño paseo. Este lugar, a pesar de lo sencillo y casi abandonado, permite saber que el comercio artesanal en Capacho aún se mantiene. Varias fábricas y artesanos merecen ser recordados. De las fábricas se nombra la Fábrica «Yessimile»; o la Fábrica «Las Mirandas», fundada en 1975 por Alcira López de Miranda. También debe mencionarse a la Fábrica «Cobilandria» encargada de vestimenta y accesorios. En cuanto a los artesanos destacan dos personas: Blanca Nelly Parada, con sus figuras de animales; y Pedro Vicente Mora, con sus inmuebles de madera.

Qué valioso fue el Padre Montilla. El pionero de esta decisión. Procediendo en histórica acta Blanquizal con su idilio nació. Ernesto Rodríguez Durán, Himno Municipal.

Diagonal a la iglesia se halla el Monumento a Los Fundadores recordando que luego del «Gran Terremoto de los Andes» (18 de mayo de 1875) un grupo de habitantes mestizos liderados por el Mons. José Encarnación Montilla se trasladaron a esta zona del cerro Blanquizal para fundar Capacho Nuevo el 20 de mayo de 1875.

Desde este pequeño monumento, para no regresar a San Cristóbal, se puede buscar de conectar con cercanías de la carrera 7. En esta carrera se halla el viejo matadero de Independencia (1907), y desde 1875 permanece el cementerio «San Rafael» (cementerio municipal) funcionado con su capilla de 1978 mandada a construir por Alberto Díaz González, en ofrenda al Cristo Redentor de Capacho. En dicha capilla, reposan los restos de Díaz y de José Teófilo Velasco. Igualmente, en las cercanías del cementerio, se ubica la capilla El Divino Niño donde reposaron antes los restos del Mons. Ángel Ramón Parada Herrera.

Entre más datos importantes, debe mencionarse que por la carrera 7 se instauró el primer Club de Capacho, propiedad de la familia Becerra pasando luego a local comercial de la sucesión Niño Cacique. Entre otros conjuntos de edificaciones destacan la vivienda de la familia Acevedo, mandada a construir en 1920 por Carmelo Pastrana; la vivienda de la familia Pastrán, de 1936; la licorería y casa de Luis Gómez; y los antiguos locales de Antonio Bonilla, convertidos en casas para alquiler en 1945 por Víctor Cánchica.

Más adelante, se encuentra el Campo Deportivo «José Guzmán Gómez». En sus cercanías se puede tomar rumbo a Pueblo Nuevo, una pequeña aldea necesaria de visitar para preguntar la ubicación de Pozo Azul, un balneario a 30 minutos del lugar en las cercanías de la quebrada El Molino. Además, por allí se podrá encontrar una cuesta al cerro La Laguna para luego caer a Palo Gordo. Ya para terminar el recorrido, queda ir a la última parroquia de Capacho Nuevo: la parroquia Virgen del Carmen, la cual puede ser visitada desde ahí mismo en Pueblo Nuevo, o desde Capacho.

Para evitar confusiones se puede empezar desde el Gimnasio La Restauradora (Capacho). En la carretera casi desolada, quien esté atento podrá observar una pequeña casa de granja que resguarda una laguna artificial, en seguida se  avistan hermosos parajes en la “zona de aprovechamiento agrícola del valle de Peribeca”. Después de varios minutos, se encontrará el cruce de una curva el Restaurante «Cachapas Los Capachos». Continuando en la carretera aparecerá luego el sector “Cruz de La Misión” abre paso a dos vías. La primera de ellas, dará inicio al último lugar de Independencia: parroquia Román Cárdenas; mientras que la segunda, podrá dar el regreso a San Cristóbal.

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Peribeca: dulces pasteles y miche también

Estando en la Cruz, un cruce a la izquierda será necesario. Por ahí se ubica la primera casa que se construyó en la parroquia; también propiedad de la familia Cárdenas. A simple vista se evidencia un amplio terreno utilizado para atracciones como cabalgatas a caballo, y carrera de carros deportivos. A pocos metros varias casas, en una el pozo de los deseos; mientras, otras exhiben algunos puestos para la venta de dulces y bebidas típicas, sin olvidar la cerveza en el Abasto Licorería «Don Teo». Desde la esquina tres direcciones se pueden comenzar:

(-) A la derecha, se encontrarán algunas posadas para descansar, y la continuación de la parroquia Román Cárdenas con una pequeña plaza y pequeños conjuntos de casas. Por ahí la piedra de las brujas.

(-) En subida, comenzará la carretera a “El Taparo”, dirección de la Posada Turística «La Colina Dorada». Más arriba, cerca de “El Llanito”, se consigue con el Parador Turístico «Mi Pueblito Andino». La carretera por la montaña sigue pasando por el sector Catarnica, lugar de asiento de la Finca «Serafina», construida en 1945 para el cultivo y procesamiento de café y caña de azúcar. La salida de este tramo de carretera irá hacia Palo Grande, conexión con Lobatera.

(-) A la izquierda, se encontrarán más detalle del pueblo turístico de Peribeca, siendo la plaza e iglesia, lo más llamativo. La iglesia El Carmen posee una fachada de rocas cubierta por completo, su diseño fue gracias al Arquitecto Jesús Ramos. Allí reposan los restos de Mons. Juan Ramón Cárdenas (10-12-1913), y su madre Juana de Espíritu Santo Pernia de Cárdenas (10-11-1885).

En la calle principal de Peribeca, al lado de la iglesia permanecen las casas antiguas de la familia Pacheco Cárdenas, siendo Lorenzo Pacheco su constructor. Algunas de las estructuras se han convertido en corredor turístico para el visitante. Se puede indicar, que en las cercanías de Peribeca, en 1988 se halló el sitio arqueológico El Ceibal con un área de 3.149 m., en donde se consiguieron objetos y entierros similares a los hallazgos arqueológicos en San Joaquín de Zorca.

Finalmente la segunda vía desde el sector “Cruz de La Misión” deja atrás el municipio Capacho Nuevo; de esta manera, se conducirá a un tramo corto de carretera con pequeños baches pasando por bodegas y locales pequeños como La Hacienda Restaurant. Continuando alrededor de un bosquecillo, se pasará por las inmediaciones de la zona agroturística El Topón, en donde se estima a Eufrasia Cárdenas, cuidadora de la capilla y el cementerio El Topón; a Bernardino Ramírez Cárdenas, escultor de madera; a Jorge Mora, músico y carpintero; a José Alberto Trujillo Barrios, docente; y a Gustavo Cárdenas Velasco, agricultor de la zona.

De nuevo en la ruta, a mano izquierda estará la entrada a Pueblo Chiquito. Ya al final, estará la salida de la carretera Panamericana, notable por el pequeño merendero que allí se encuentra. Desde este punto se puede ir a Palmira o simplemente retornar a San Cristóbal.

A modo de recordatorio, de Capacho Nuevo no se pueden olvidar a otros personajes e instituciones. En cuanto a cultores y trabajadores, rápidamente se menciona: Luis Villareal, cronista del municipio; Ernesto Pérez Silva, músico de la banda Yosista; Daniel Silva, fundador del grupo «Alma Capachense»; Luis Alejandro Rodríguez, el primer herrero de la región. Orlando Zambrano, pintor recordado por sus murales: «Óleo de Cipriano Castro», «Jesús en el huerto», «Laberinto», «Áureo florecer» y «Simón Bolívar». De las agrupaciones algunos nombres quedaron como la Fundación «Los Invencibles», la Danza Folklórica de Capacho, fundada en 1976, bajo la dirección de Mélida Altuve; sin pasar por alto, al Centro Yosista; y la Escuela Telar Santa Teresita (1942 – 1973) en donde trabajó por casi 35 años la recordada María de los Reyes Montoya.

Capacho Nuevo, está más arriba de Capacho Viejo; aunque no hay que negar que las divisiones parecieran no existir, ambos pueblos forman uno solo, dicho por su gente y su evidente cercanía. Quizás, más adelante, ambos municipios se junten para formar Los Capachos,  recordando nuevamente a sus primeros habitantes: los aborígenes [Capuchos] quienes habitaron cerca de la laguna, «sitio arqueológico Capacho», zona investigada por Josep María Cruxent (1956) y Reina Durán (1976). Por ahora, esta ruta inicia con el Capacho más nuevo.

3 - Retrato viajero RETRATO VIAJERO

Julio, 2015. Posada Estancia La Molinera.

 

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